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¿Toca limpiar el horno? Consejos y productos para hacerlo fácil y rápido

Todo lo que has de saber para limpiar tu horno

Lavamos los platos, fregamos las encimeras, limpiamos por dentro el microondas y la nevera, des-engrasamos la campana extractora… pero ¿el horno? Nadie quiere enfrentarse al horno.

Sin embargo, limpiar un horno, incluso muy sucio, no tiene por qué ser una tarea costosa. Aquí te traemos varios consejos para conseguir que las paredes de tu horno queden como nuevas con muy poco esfuerzo.

Lo primero, preguntarte ¿qué tipo de horno tienes?

Hornos con autolimpieza

Los hornos pirolíticos tienen un programa de limpieza automático pero ten en cuenta que al hacerlo consumen mucha electricidad. Actívalo de madrugada cuando la tarifa de luz es más barata o eva-lúa si realmente es necesario activar el proceso.

Para limpiar un horno de este tipo saca las bandejas, pasa un paño seco para retirar los trozos más gordos de suciedad si los hay y activa el modo “pirolisis”. El horno se calentará hasta conver-tir los restos de grasa o comida en cenizas. Cuando acabe el programa, ábrelo, espera a que en-fríe y retira las cenizas con una escobilla.

Limpiar un horno de cerámica

Los hornos de cerámica están diseñados para quemar los restos de comida de las paredes del horno. Acostúmbrate a pasar un trapo húmedo después de utilizarlo cuando las paredes ya no quemen pero estén todavía tibias. Sécalo después y como nuevo en un segundo.

Limpiar por dentro un horno con productos naturales

La sal es perfecta para acabar con las salpicaduras: mezcla 1/2 litro de agua con 250gr de sal y espárcelo por las paredes y el suelo del horno, dejando actuar unos 20 minutos. Es bastante eficaz en las juntas y en los depósitos, lugares donde se suele acumular la grasa. Una vez haya transcu-rrido el tiempo necesario, puedes retirar la pasta con un trapo húmedo. La grasa se irá detrás.

Si tu horno huele mal, un gran aliado es el limón. Exprime 2 limones en un recipiente apto para hornos y cocina a máxima temperatura unos 30 minutos. El zumo del limón se evaporará impreg-nando las paredes y, gracias a sus propiedades ácidas, hará saltar la grasa y las salpicaduras de comida. Puedes retirar la suciedad con un trapo húmedo y el horno quedará con un olor agradable.

Un tercer truco consiste en utilizar vinagre blanco: mézclalo a partes iguales con agua y rocíalo en las paredes y el suelo de tu horno. No necesita tiempo de actuación, puedes ir frotando con un trapo al mismo tiempo. Esta técnica es especialmente útil para quitar la grasa del cristal de la puerta del horno y, al igual que el limón, acaba con los malos olores.

Limpiar hornos muy sucios, bicarbonato de sodio

El bicarbonato de sodio es la mejor solución casera para limpiar hornos muy sucios. En un reci-piente para rociar, pon dos cucharadas de bicarbonato de sodio y completa con agua. Cubre con el líquido resultante todas las paredes y deja actuar una media hora. Retira la suciedad con una ras-queta. Si ves que el carbón se resiste, no tengas miedo en añadir más sodio: cuanto más bicarbo-nato, menos carbón.

Si no quieres rascar, puedes preparar una mezcla más espesa poniendo mayor proporción de bi-carbonato y menor proporción de agua. Cuando tengas una masa espesa, cremosa, espárcela por todas las superficies internas del horno, puerta incluida, ciérralo y deja actuar entre 10 y 14 horas. Puedes aprovechar para hacerlo a la noche y, a la mañana siguiente, la suciedad saldrá con un paño húmedo.

El proceso con bicarbonato puede generar bastantes malos olores. En este caso, puedes hacer una segunda limpieza rociando vinagre blanco por las paredes, o bien usar de nuevo la técnica del zumo de limón tal y como se explicaba en el apartado anterior. El horno quedará, y olerá, como nuevo.

Extras para que tu horno limpio dure más tiempo

Ya has limpiado el horno ¿y ahora? Recuerda poner una bandeja llana debajo de las rejillas para recoger las salpicaduras de las comidas en el proceso de cocinado.

El horno debe limpiarse siempre con las rejillas y bandejas fuera. Aprovecha para ponerlas en el fregadero con abundante agua y un chorro del producto que uses para limpiar la vajilla, dejando actuar durante unas horas antes de limpiar.

Si te acostumbras a repasar el horno después de cada uso te durará limpio mucho más tiempo, hazlo cuando esté todavía un poco tibio pero no caliente.

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